En el restaurante “La Cañada” de la familia Verdasco, ubicado en Madrid contaba con una cancha de tenis dentro de sus instalaciones. En la misma, un niño que aún no sabía ni caminar se pasaba horas cerca de la misma, y cuando lo sacaban de ella rompía en un llanto. Así fue el comienzo del vínculo entre Fernando Verdasco y el tenis.
“A los dos años, ya podía pasar la pelota por encima de la red, aunque la raqueta fuera más grande que él”, recuerda José, padre de Fernando. Cualquier niño prefiere ver dibujos animados, pero no fue el caso de Verdasco, ya que él prefería pasársela viendo partidos de tenis. Incluso cuando se ponía muy inquieto, su abuela para calmarlo le mostraba un video de John McEnroe, otro zurdo que brillaba en aquella época, y con eso volvía a la tranquilidad.
Verdasco durante su etapa de juvenil tuvo varios entrenadores. El primero se llamaba Charly, y lo entrenaba en la cancha del restaurante familiar, a los diez años pasó a ser entrenado por Víctor Laguardia, quien descubrió el potencial que tenia el zurdo y lo anotó en la liga de Madrid. El siguiente fue Feliciano Lopéz, el padre del rubio zurdo, compatriota de Verdasco, bajo la conducción de Feliciano padre, consiguió su primer torneo, el Campeonato de España cadete.
Luego llegaría el momento de conseguir los primeros puntos ATP para el ranking mundial, fue en un torneo ITF en Madrid, allí Verdasco llegó a semifinales y cayó justamente frente a Feliciano López. “Me tuve que ir de la cancha, quería que ganen los dos”, recordó el padre del ganador.
Después de eso, Verdasco dejo varias veces Madrid para ir a entrenar a Barcelona, pero quienes lo conocen saben que es muy familiero y es por ello que cada tanto volvía para entrenar en Madrid. Tuvo una excelente temporada, bajo la conducción de Jesús Manteca. Consiguió varios títulos de challenger y avanzo 300 lugares en el ranking ese año, para terminar cerca del puesto 170.
Con el apoyo de su familia en Madrid, paso a ser pupilo de Pepo Clavet y en su primera temporada en los torneos grandes termino en el puesto número 36. Así fueron los comienzos de Verdasco, que desde muy chico empuñó una raqueta, y pasó horas y horas dentro de la cancha del restaurante de su padre para convertirse en uno de los mejores tenistas de España.
Correcciones:
ResponderEliminarAsumo que este era el perfil.
Releer siempre. La primera oración está mal.
Pésimo comienzo para el lector.
Estamos dentro del género. Bien por trabajar los comienzos, que es lo menos conocido.
Las historias que agregás están muy bien. Un par más, en los últimos párrafos cerrarían el texto.